Don Bosco, con su Sistema Preventivo,
realiza una aportación original a la acción educativa
entre los jóvenes; y nosotros, en continuidad con sus intuiciones
educativas, afirmamos que "este sistema se basa plenamente enla razón,
en la religión y en el amor".
Entendemos el recurso a la razón
como:
Ayuda
a valorar la vida y las cosas con profundidad y sentido crítico.
Descubrimiento
del valor auténtico de las realidades terrenas con su propia
autonomía y dignidad.
Capacidad
para descubrir y compartir el esfuerzo humano en el incesante y fatigoso
proceso de socialización y personalización.
Fuente
de esperanza en la persona humana y en los aspectos positivos de la
cultura actual.
La religión favorece experiencias
de:
Respeto a las diferentes situaciones de relación
entre la persona y Dios.
Encuentro
entre la persona humana con sus limitaciones y Dios que nos ama como
somos.
Acogida
de la verdad y del bien que late en el corazón de cada persona.
Diálogo
entre la fe, la ciencia y la cultura del entorno.
Fe
acogida y correspondida.
Propuesta
de un camino personal de santidad.
Intentamos vivir el amor como:
Acogida incondicional de las personas.
Relación
constructiva y rica en propuestas educativas.
Participación
en las alegrías y tristezas del otro.
Capacidad
de traducir en signos concretos el amor educativo.
Poner en práctica este Sistema
Educativo supone, por tanto:
Desarrollar positivamente las fuerzas interiores
de la persona.
Crear
un ambiente positivo que estimule, sostenga y desarrolle el gusto por
lo que está bien.
Estar
presentes en la vida de los niños y los jóvenes para anticiparse
al desarrollo de situaciones o hábitos negativos en sentido material
o espiritual.
Proyectar
respuestas nuevas y creativas a los retos que plantean los cambios sociales
de los jóvenes y del entorno de la Escuela.
Proyectar
nuevos horizontes de acción como respuesta a las exigencias de
una escuela abierta a proyectos y necesidades de la zona.
La experiencia educativa del Sistema Preventivo,
en la Escuela Salesiana, es la clave para conseguir hacer de nuestros destinatarios
"honrados ciudadanos y buenos cristianos".
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